Las flores son mucho más que decoración en una boda: cuentan una historia, crean atmósfera y quedan grabadas en la memoria de todos los presentes. Elegirlas bien es uno de los regalos que puedes hacerte a ti misma ese día.
Estilos más pedidos este año
Cada boda tiene su propio carácter, y la tendencia actual es huir de los arreglos genéricos para apostar por composiciones que reflejen la personalidad de los novios. Estos son los cuatro estilos que más estamos creando:
Romántico suave: Peonías, rosas garden y astilbe en tonos nude, blanco roto y malva pálido.
Natural silvestre: Flores de campo, hierbas aromáticas y ramas. Intencionadamente imperfecto.
Terracota y miel: Ranúnculos, dalia y cosmos en naranjas cálidos. Muy popular en bodas al aire libre.
Botánico moderno: Follaje exuberante, flores moradas y estructuras geométricas. Elegante y dramático.
Lo que nadie te cuenta
La mayoría de las parejas se centran en el ramo de novia, pero son las flores de la ceremonia las que crean el impacto visual que todos los invitados verán durante horas. Invertir en arreglos de altar o estructura bien pensados vale más que un ramo más elaborado.
Cómo gestionar el presupuesto
El truco está en combinar flores de temporada — siempre más económicas y en mejor estado — con una o dos variedades premium que actúen como protagonistas. El follaje bien elegido puede rellenar de forma elegante sin disparar el coste.
Para orientarte: en bodas de menos de 80 invitados, con un presupuesto floral de entre 600 y 1.200 € se puede conseguir mucho si se planifica con al menos tres meses de antelación.